Daniel López Carballo

Cuidando tu privacidad

Riesgos en las redes sociales, cómo proteger nuestra privacidad.

A nadie escapa el impacto que las redes sociales tienen en la sociedad, ni como han incidido en la forma en que nos comunicamos y conectamos con nuestros familiares, amigos, compañeros, clientes o incluso como entablamos nuevas relaciones a partir de ellas. Su utilización aporta un valor añadido y ayuda a eliminar barreras geográficas, permitiendo al usuario recuperar contactos o participar del día a día de familiares o amigos que se encuentran lejos, además de facilitar los contactos profesionales. Todos estos beneficios tienen que partir necesariamente de un correcto uso, basado en la información previa a su utilización. Compartir una determinada información en abierto puede tener consecuencias negativas para el usuario, imaginemos facilitar excesivos datos sobre donde nos encontramos puede posibilitar a aquel que nos quiera robar sabes si estamos o no en nuestro domicilio. Es necesario valorar los riesgos a los que nos enfrentamos para pdoer disfrutar de una experiencia plena en las redes, evitando usos indebidos de la información o situaciones incomodas. De un primer análisis aparecen cuestiones que debemos valorar:

  • Compartir un estado o una situación geográfica puede aportar información excesiva a terceros para fines no lícitos.
  • Cuando subimos fotografías corremos el riesgo de que otros las descarguen o las compartan, a través de la propia red o de otras aplicaciones o correo electrónico, perdiendo el rastro de las mismas, lo que evitaría saber quién la ha podido ver o guardar.
  • Interactuar con determinados perfiles no garantiza quién es la persona que lo gestiona realmente, podemos encontrarnos con perfiles falsos, suplantaciones de identidad, que buscan obtener información de nosotros, basándose en un engaño.
  • Lo que compartimos hoy puede conllevar un riesgo mañana, determinada información que compartimos y que no constituye un problema hoy, puede quedar indexada y recuperarse en un futuro, algo que, sin duda, puede afectar a nuestras relaciones personales o un proceso de selección, entre otros aspectos.
  • Antes de compartir una información debemos valorar el público que va a ceder a la misma y el posible impacto que puede tener en quien la lee o las repercusiones que puede tener.
  • Aunque mantengamos conversaciones en privado, debemos tener en cuenta que la otra persona puede copiarlas y difundirlas, algo que, por ejemplo, fuera de contexto puede variar radicalmente el sentido de aquello que quedó escrito.
  • Compartir contraseñas  e identificadores o usar palabras que sean fácilmente obtenibles, puede conllevar el robo de la propia cuenta o accesos no autorizados.
  • Cuando compartimos información o instalamos aplicaciones corremos el riesgo de que nuestros datos e imágenes puedan ser tratadas o compartidas, debemos revisar aquello que instalamos para evitar desagradables sorpresas.
  • Mediante las opciones de etiquetado, en casi todas las redes sociales, un tercero puede vincular un determinado comentario o imagen a nuestro perfil, si bien recibiremos una alerta en este sentido (dependiendo de la configuración que hayamos realizado), puede terminar vinculándose nuestro nombre a una determinada publicación que no tendremos porque compartir necesariamente.
  • Dependiendo de las personas que tengamos agregadas, los contactos profesionales podrán visualizar información personal y viceversas, dependiendo de la configuración de nuestro perfil, una cuestión que puede incidir en nuestras relaciones laborales y objetivos profesionales.

Para evitar estas y otras situaciones debemos adoptar medidas de precaución y revisar las propias políticas de privacidad de las redes que utilizamos para poder configurar nuestros perfiles conforme al uso que queremos darles o el público al que vamos a dirigirlo. De la información que publicamos, nuestros comentarios y fotografías, pueden deducirse muchos datos que permiten elaborar un perfil completo de una persona. Por ejemplo de sus opiniones podríamos a llegar a conocer su ideología, creencias, su afinidad a un determinado equipo de fútbol o incluso sus ingresos, todo ellos sin necesidad de haber manifestado su adscripción a un partido político o la profesión de unas creencias determinadas. Toda esa información va definiendo la forma en que los demás nos ven, nuestra reputación on-line, algo que sin duda debemos tomar en consideración, la red muestra, a través de los diferentes buscadores, los enlaces de las páginas donde aparecemos y que han sido indexadas. En este sentido es recomendable buscarse en algún momento en los principales buscadores y observar la cantidad de datos que puede obtener un tercero de nosotros, en muchos casos sin el consentimiento preceptivo: información personal, familiar, aficiones, gustos, aspectos profesionales, si tenemos alguna deuda o hemos estado incursos en un procedimiento, si hemos optado a un puesto público o las opiniones que terceros han escrito sobre nosotros. La red no olvida, salvo que hayamos eliminado el resultado y desindexado la información, aquellos que publicamos hoy puede continuar accesible, incuso cuando ya no estemos, una realidad que afecta a nuestra intimidad personal y familiar y nuestra propia imagen. Es recomendable:

  • No compartas tus contraseñas con terceros, utiliza contraseñas fuerte y seguras, que eviten accesos no autorizados o que puedan robarte el perfil
  • No facilites datos personales o evita el exceso de información, tales como dirección o teléfono, si en tu día a día no das un tu número de teléfono a todo el mundo, tampoco lo hagas en la red.
  • Antes de añadir un nuevo contacto como amigo intenta informarte sobre él, valora si debes incluirlo o no, extrema la precaución con perfiles desconocidos o falsos, siempre es mejor prevenir que curar.
  • Revisa las aplicaciones que has instalado y el acceso que pueden tener a nuestros datos y que tipo de tratamiento hemos autorizado que realicen.
  • Revisa las sesiones activas, la información sobre el lugar desde el que se han realizado las últimas conexiones, algo que nos podrá permitir saber si hay terceros que están accediendo a nuestros perfiles sociales.
  • Piensa lo que vas a publicar antes de hacerlo, puedes estar atentando contra la privacidad de otros usuarios publicando sus datos, imágenes sin su consentimiento.
  • No compartas información o imágenes íntimas, piensa que pueden ser compartida o descargadas por terceros. En caso de hacerlo restringe quiénes serán las personas que tendrán acceso a las mismas.
  • Cuando compartas imágenes, vídeos, música, ten en cuenta que puedes estar infringiendo los derechos de autor y propiedad intelectual, asegúrate de la información que compartes y de su licitud.
  • No facilites datos bancarios o de tus tarjetas de crédito, para realizar compras o pagos utiliza los medios de pago seguros socialmente admitidos, que te aporten garantías suficientes sobre su uso y seguridad.
  • Aunque legalmente se puede solicitar la eliminación de un contenido o su desindexación, en ocasiones estas opciones son imposibles de llevar a la práctica, bien porque desconocemos quien es el responsable de la web, el lugar en que se encuentra y la legislación aplicable, o porque el contenido ha sido replicado o compartido en otros sitios web, perdiendo el rastro de la información.

Ten en cuenta que si compartes información sobre tus gustos, aficiones o preferencias ten en cuenta que dependiendo de la política de privacidad de la red social y del uso que hagan terceros, ésta puede ser utilizada para ofrecerte determinado tipo de productos o servicios. Recuerda la red puede ser el ojo que todo lo ve, tiene memoria y a través de ella terceras personas y empresas pueden conocer mucha información sobre nosotros. En todo caso revisa las políticas de privacidad y uso de datos de la red social, y configura tu perfil acorde al nivel de privacidad que desees, cuando subas fotos o videos ten en cuenta que algunas redes sociales obligan a aceptar la cesión de la gestión de ese material, pudiendo afectar a tu privacidad e intimidad. Si estás siendo amenazado, extorsionado o sufres acoso en las redes sociales denúncialo. Todas las redes suelen tener un mecanismo propio, además, ponlo en conocimiento de las autoridades competentes. Este tipo de conductas delictivas suelen darse más de lo que puede parecer, el miedo al que dirán o la vergüenza no debe evitar que denunciemos ese tipo de situaciones. Las autoridades competentes están a tu servicio y sabrán indicarte cómo actuar ante una situación determinada. La gestión de nuestra privacidad es una tarea de todos, y sin duda, comienza por uno mismo. Una buena gestión de nuestra identidad digital puede favorecer nuestra experiencia de usuario, evitando riesgo y problemas, que una vez originados, pueden ser difíciles de atajar.