Doramar habla de arte

Por dorasanchez - 31 julio, 2013

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Marta Traba y la pintura hondureña

Posteado por dorasanchez el 31 julio, 2013

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Marta Traba y la pintura hondureña

 

Por: Dora Sánchez

Licenciada en Arte

UPNFM

 

He tenido el placer de re-encontrarme con una eminente mujer en ISSUU-revista mundo que le dedica su publicación No. 5 a Marta Traba Taín (Buenos Aires, Argentina, 25 de enero de 1930 – Madrid, 27 de noviembre de 1983) quien fue una crítica de arte y escritora argentino-colombiana, conocida por sus importantes aportes en el estudio del Arte latinoamericano..

A propósito del anecdótico suceso que me contara mi buen amigo y compadre el doctor Livio Ramírez Lozano, me he interesado en esta legendaria mujer:

El CSUCA (Consejo Superior Universitario Centroamericano) convocó a la 1ª Bienal centroamericana de pintura, un hecho acaecido en 1971 (año Internacional de la Lucha contra el Racismo y la Discriminación Racial por la Organización de las Naciones Unidas; año del 150 aniversario de la independencia de Centro América; año de la conmemoración del 20º aniversario del SICA (Sistema de Integración Centroamericana)) en el cual ella conformó un jurado calificador compuesto por críticos y artistas latinoamericanos.

El jurado calificador en cuestión estaba compuesto por:

Marta Traba (Argentina)

José Luis Cuevas (México)

Fernando de Szyszlo (Perú)

Armando Morales (Nicaragua)

Oswaldo Guayasamín (Ecuador)

La comisión organizadora centroamericana del evento estaba compuesta por:

Licdo. Alberto Cafias Escalante, Ministro de Cultura, Juventud y Deportes de Costa Rica

Dr. Sergio Ramírez Mercado, Secretario General del Consejo Superior Universitario Centroamericano

Ing. Samuel Rowinski, Presidente de la Comunidad de Escritores de Costa Rica.

Los Coordinadores del programa fueron:

Alfonso Chase

Carlos Martínez Rivas

Los representantes por país:

Licdo. Ismael A. Vargas (Costa Rica)

Sr. Horacio Pefia (Nicaragua)

Licdo. Juval Valerio (Honduras)

Sr. J. Roberto Cea (El Salvador)

Arq. Lionel Méndez (Guatemala)

Ya muchos de los pintores de la década del 60 saben de qué estoy hablando pues en Honduras, su veredicto fue muy mal recibido.

Se trató del juzgue de la pintura hondureña por parte de Marta Traba en donde los virtuosos hondureños que participaran en dicho evento salieron muy mal parados.

Estamos hablando de pintores monumentales para la plástica nacional. Nada más y nada menos que de MOISES BECERRA, ALVARO CANALES, MARIO M. CASTILLO, BENIGNO GOMEZ, JUAN RAMON LAINEZ, ARTURO LOPEZ RODEZNO y LUIS H. PADILLA.

Juan Ramón Lainez.

Obra de Benigno Gomez


Obra de Moisés Becerra



Obra de Àlvaro Canales

Mario M. Castillo


Obra de Arturo Lopez Rodezno


Obra de Luis H. Padilla

En este salón se presentó la obra de artistas representativos de la pintura Centroamérica. Maestros de generaciones y consagrados ya por la crítica de su tiempo, a saber:

Francisco Amighetti

Xilografìa

 

Manuel de la Cruz González

José Mejía Vides

Grabado

 

Rodrigo Peñalba

José Antonio Velásquez


La comisión nacional de selección por Honduras estuvo compuesta por:

Clementina Suarez, escritora, premio nacional de literatura, museógrafa, crítica arte.

Sergio Honorato, periodista.

Juval Valerio, director de extensión universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

Aclarado esto, para la tierna historia del arte nacional, los seleccionados para participar en dicha bienal, fueron héroes. Estos hombres representaron -y lo siguen haciendo-, una histórica sucesión de hechos que derivaron en el posicionamiento de Honduras a nivel mundial en las artes plástico visuales.

Sin ellos, la pintura hondureña no andaría dando los pininos que da, sino que estaría en calidad de idea todavía; ellos consolidaron la pintura nacional. Ellos le dieron paso a ese otro montón de “señores(as)” de las artes plástico-visuales actuales. Estos hombres fueron pioneros en las nuevas artes plásticas hondureñas. No creyeron en lo que iban a percibir sino en lo que podían dar.

En contraste, la generación del 90, es decir, la generación de pintores que de ellos derivó, es muy cuestionable, para ser fiel a la verdad. ¿Por qué? pòrque gracias al boom de la pintura en Honduras que comienza a finales de la década de los 80 del siglo XX y al interés de los ricos(as) locales -que ahora son coleccionistas- en quitar los calendarios como decoración de sus paredes porque ya venían sus hijos(as) de regreso de estudiar en Europa o EUA, se empezó a vender todo lo que se ofrecía, valiera la pena o no.

Así, todos los pintores nacionales actuales se tragaron completa la vara, hasta el punto de que la aduladora palabra “maestro” se enclavó en lo más profundo del subconsciente de cada pintorcito que aparecía en el horizonte nativo, sin importar la critica de arte extranjera.

La presunción y consecuente ignorancia combinadas dieron como resultado esta nueva generación de pintores y pintoras que padecemos ahora. Pero está bien, peor sería que ya a nadie le interesara seguir creyendo en la única mentira creíble: el arte.

No quiero ser injusta al dar a entender que la generación del 60 surgió de la nada, por el contrario, para que ellos fueran, primero se tuvieron que establecer las bases de la nueva pintura hondureña y esto lo hicieron artistas fundamentales como Benigno Gómez, Carlos Garay, Dante Lazzaroni Andino o Mario Castillo y antes que ellos, Arturo López Rodezno o Arturo Luna, quienes asimismo se ampararon en la figura de Pablo Zelaya Sierra, Confucio Montes de Oca, Carlos Zuñiga Figueroa o Max Euceda. Estamos hablando de los pintores que registra la historia del arte hondureño en los estrenos del siglo XX hasta la década de los 60.

Asimismo, para evitar confusiones, es necesario aclarar que a la 1ª  bienal centroamericana asistieron pintores de la década del 50 y los mejores noveles de la década del 60.

El problema es que casi todos los pintores nacionales, excepción de uno que otro, tienen una tendencia europeísta. Se puede definir claramente a qué corriente artística europea pertenece cada uno de ellos.

Pablo Picasso, que por lo poco influenció a todo el mundo, -literalmente-, tiene una marca indeleble en Guayasamín y él, en la pintura nacional.

Los latinoamericanos que venían de estudiar Arte de Europa, como en el caso de Marta Traba -estudio desde 1949 hasta 1950 historia del arte en Francia-, traían consigo ideas internacionalistas (eurocentristas) y rechazaban contundentemente toda idea de arte nacionalista. Es por eso que Traba Taín tuvo como blanco preferido al muralismo mexicano “el cual habría servido, sino de modelo, al menos de paradigma conceptual a la generación de los pioneros del modernismo colombiano”, *Florencia Bazzano Nelson, “Un recorrido a la estética contra viento y marea”, ISSUU-Revista Mundo No.5. Este ejemplo se puede aplicar a todo el arte latinoamericano que se hacia en aquel momento. Probablemente esa haya sido la razón para que en 1971 dictaminara que la pintura hondureña estaba al margen de la contemporaneidad del arte mundial y para que así lo hiciera constar en acta.

Marta Traba Taín no se andaba con tapujos ni falsas delicadezas, nombraba las cosas por su nombre, defendiendo sus criterios contra viento y marea. Por eso se hizo, a su vez, blanco del odio de más de un intelectual en su amada Colombia residencial.

En la coyuntura actual, mi pregunta es ¿Qué diría del arte plástico visual hondureño que intenta correr con los tiempos?, ¿Qué pensaría del “arte conceptual o arte idea hondureño?

En 1968, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo, los militares ocuparon la Universidad Nacional de Colombia y expulsaron a Marta Traba del país. Como exiliada, residió en Montevideo, Caracas, San Juan de Puerto Rico, Washington, Princeton, Barcelona y París.

Ya en 1966 había dado un giro inesperado hacia la izquierda latinoamericana, perdiendo todos los privilegios adquiridos al apoyar el avance del modernismo internacionalista. En consecuencia, Traba Taín, deportada de Colombia en el 68, recapacita y revaloriza el arte nacionalista al que llamo “El Arte de la Resistencia” sosteniendo, como una de sus máximas criteriales, que el arte solo se debe a sí mismo y que su único compromiso es con su originalidad o personalidad propia; una justa defensa en pro de la autonomía del arte.

En su libro “Dos décadas vulnerables en las artes plastias latinoamericanas” (1950-1970), editado en 1973, Traba Taín privilegio la producción de artistas que habían sido capaces de generar en sus obras estructuras de sentido que los conectaron mas estrechamente con las preocupaciones de sus comunidades pero sin caer en lo nacionalista-folklórico” *Florencia Bazzano Nelson, “Un recorrido a la estética contra viento y marea”, ISSUU-Revista Mundo No.5. Sin embargo, en 1971, indirectamente dijo que Honduras solo era ¡nacionalista y folklórica y por eso al margen de la contemporaneidad a pesar del esfuerzo y los estudios en Europa de los representantes hondureños!. ¿Qué pasó entonces?. Pasó que no hubo una buena sustentación teórica que sirviera como defensa a los artistas en cuestión al momento de ser expuestos.

Si bien es cierto que Honduras aun no ha producido un Fernando de Szyszlo, tampoco es cierto que no sea capaz de producir un artista plástico visual que convine lo europeo con lo natal (¿Caravaggio + los tejidos de las mujeres de Guajiquiro?), al fin y al cabo que eso también es mestizaje y nosotros no somos mas que “híbridos” raciales, “ecléctoétnicos”.

Obra de Fernando de Szyzslo

Por mi parte, voto no por una obra nacionalista (ya lo hicieron pintores como Hermes Armijo Maltéz, entre otros), ni por una obra enajenada con las tendencias nulificantes del arte actual, sino mas bien por el eclecticismo. Voto por tomar lo mejor de muchos mundos y con eso crear un arte originalísimo, nuestro, vital e impactante, al estilazo de Santos Arzú Quioto que combina el arte cinético, la iluminación, la pintura bidimensional, el body art, el performance pero sin dejar de ser muy nuestro. Esos colores vibrantes que él usa y que solo en los trópicos se pueden ver, corroboran mi apreciación.

Obra de Santos Arzu Quioto (hondureño)

Por hoy, esto es todo.

 

 

6 Comentarios

  1. Marte

    Estimada Dora, gracias por colocar datos interesantes en tus escritos sobre todo de un periodo poco estudiado en Honduras como lo es el modernismo.
    Con la muerte de Pablo Zelaya Sierra en 1933, se dio un fenómeno poco antes visto por las artes del siglo XX en nuestro país, y me atrevo a decir que en nuestro siglo también no ha ocurrido algo parecido, aunque no quiero caer en un anacronismo creo que vale la pena recordar que la intelectualidad hispanoamericana radicada en Madrid en ese entonces allá por los años treintas, dirigen una carta abierta al entonces Presidente Tiburcio Carias Andino, las exigencias de este escrito van desde la promoción de la obra de Zelaya Sierra, hasta una pensión para el hijo y Esposa, la excusa y creo que es esto el dato valioso de esta carta es la grandeza de la obra no solo como pintor Hondureño, por el contrario un hispanoamericano más, destacado en tierras Europeas, entre los firmantes de esta nota se encuentran Juan Ramón Jimenez, Poeta que veintitrés años más tarde sería premio Nobel de literatura, esta carta se puede encontrar en el libro impreso por el Banco Central de Honduras en conmemoración a los 100 años del nacimiento del pintor Zelaya.
    aunque es un caso aparte a la opinión y tiempo de Martha Traba, me resulta interesante este dato pues la selección de estos artistas en la década del setenta (así es verdad) me hacen pensar en ese momento en otros artistas con propuestas mucho mas arriesgadas que los que llevo Jubal Valerio, por ejemplo la obra de Virgilio Guardiola y Aníbal Cruz debieron haber estado allí, hablamos del Virgilio de principios de la década del setenta no el actual…..al parecer en este tipo de representaciones estamos en un mal que por mucho tiempo nos a afectado en las artes; las pocas selecciones acertadas de artistas y estilos han sido mas que suficientes para generar lo que La crítica Traba nos sigue diciendo: Honduras-Nacionalista y folclórica….
    Hoy por hoy que mejor artista modernista que Zelaya para representar lo Americano y Europeo, el desconocimiento de su obra no es mas que una mala suerte para que su obra siga siendo desconocida.
    ojala se pueda extender estos diálogos y que las claridades se amplíen.

    Marte Zamza

  2. mauricio

    Estimada Dora, gracias por colocar datos interesantes en tus escritos sobre todo de un periodo poco estudiado en Honduras como lo es el modernismo.
    Con la muerte de Pablo Zelaya Sierra en 1933, se dio un fenómeno poco antes visto por las artes del siglo XX en nuestro país, y me atrevo a decir que en nuestro siglo también no ha ocurrido algo parecido, aunque no quiero caer en un anacronismo creo que vale la pena recordar que la intelectualidad hispanoamericana radicada en Madrid en ese entonces allá por los años treintas, dirigen una carta abierta al entonces Presidente Tiburcio Carias Andino, las exigencias de este escrito van desde la promoción de la obra de Zelaya Sierra, hasta una pensión para el hijo y Esposa, la excusa y creo que es esto el dato valioso de esta carta es la grandeza de la obra no solo como pintor Hondureño, por el contrario un hispanoamericano más, destacado en tierras Europeas, entre los firmantes de esta nota se encuentran Juan Ramón Jimenez, Poeta que veintitrés años más tarde sería premio Nobel de literatura, esta carta se puede encontrar en el libro impreso por el Banco Central de Honduras en conmemoración a los 100 años del nacimiento del pintor Zelaya.
    aunque es un caso aparte a la opinión y tiempo de Martha Traba, me resulta interesante este dato pues la selección de estos artistas en la década del setenta (así es verdad) me hacen pensar en ese momento en otros artistas con propuestas mucho mas arriesgadas que los que llevo Jubal Valerio, por ejemplo la obra de Virgilio Guardiola y Aníbal Cruz debieron haber estado allí, hablamos del Virgilio de principios de la década del setenta no el actual…..al parecer en este tipo de representaciones estamos en un mal que por mucho tiempo nos a afectado en las artes; las pocas selecciones acertadas de artistas y estilos han sido mas que suficientes para generar lo que La crítica Traba nos sigue diciendo: Honduras-Nacionalista y folclórica….
    Hoy por hoy que mejor artista modernista que Zelaya para representar lo Americano y Europeo, el desconocimiento de su obra no es mas que una mala suerte para que su obra siga siendo desconocida.
    ojala se pueda extender estos diálogos y que las claridades se amplíen.

    Marte Zamza

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