Enseñanzas para la vida
Posteado por el 4 February, 2012
Un hermoso e inspirador video dedicado a todos los profesores y profesoras que decidieron formar parte de la educación pública me motivó a hacer estas reflexiones, precisamente en estos momentos cuando iniciamos un nuevo año lectivo que a mi juicio, pese a algunas decisiones tomadas, no promete cambios trascendentales en el escenario educativo del país.
El video en mención, rescata opiniones diversas de hombres, mujeres, jóvenes y adultos que vierten expresiones interesantísimas sobre lo que la educación pública les ha enseñado.
“Me enseñaron a sumar ilusiones, amigos y esfuerzos; a restar enemigos, miedos y a multiplicar experiencias, esperanzas, sueños…”. O sea una educación integral que no se ocupa únicamente de dotar a la persona de herramientas para enfrentarse a este desafiante mundo, si no que le hace un ser con valores, sueños e ilusiones, algo que no debemos perder si es que queremos construir un mejor porvenir.
“Me enseñaron a escribir novelas, poemas y la lista de la compra”. “Me enseñaron a hacer ecuaciones… me enseñaron a ver los colores del mundo”. “Aprendí a sentirme valioso, a respetar a los demás y a ser mejor persona” y así sucesivamente van apareciendo rostros que dicen entusiastas que la educación pública les formó en lo que son, en personas valiosas capaces no solo de amarse a sí mismas, sino también a los demás.
Y es que la educación, refiriéndome en este caso a la educación pública, es quizá el instrumento más valioso que tiene una nación para superar el subdesarrollo, por medio de la transformación del ser humano.
Sin embargo, existen varias condicionantes para que esto ocurra, se requiere no solo una educación pública de calidad, si no que la misma sea a la vez justa (equitativa), que permita superar las enormes brechas existentes en el acceso, los procesos y los resultados, especialmente de aquellos sectores más vulnerables, es decir entre los niños del campo y la ciudad y los que viven en las zonas más pobres de las ciudades y entre las oportunidades que tienen los niños y las niñas de acceder al sistema educativo y de permanecer en este.
La educación es factor toral del desarrollo y transformación de un país, que permite al individuo superar la pobreza.
De acuerdo a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) se requieren doce años de escolaridad mínimo para romper el círculo de la pobreza y Honduras anda por los 5.5 años, significa que el reto es enorme para un país como el nuestro, ubicado entre los más pobres de América Latina y con un sistema educativo altamente rezagado, donde la deuda social con niñez y la juventud en esta materia, sigue siendo enorme.
Según algunas proyecciones, tienen que pasar 50 años para que Honduras logre una escolaridad promedio de 10 a 12 años. Un dato realmente muy poco alentador.
Un estudio de casos sobre equidad y políticas públicas en educación y formación básicas, de la Fundación Carolina, realizado en dos países de América Latina (Honduras y Guatemala), Senegal (en África Subsahariana) y Marruecos (en el Magreb), publicado en el año 2008, encontró una serie de datos que permiten tener un “mejor conocimiento de los resultados y los retos de las políticas públicas para elevar la igualdad de oportunidades en el acceso, los procesos y los resultados”.
Un poco desagregando los resultados del estudio encontramos que el único nivel que presenta una alta cobertura es el relacionado con el primero y segundo ciclo de la educación básica, es decir la que conocemos como primaria (de primero a sexto grado), con cerca de un 92%, de ahí en la pre-básica todavía la cobertura es muy pobre y esta se da en diferentes modalidades, que van desde los servicios que brinda el Estado hasta los que se prestan por medio de voluntariado y cabe destacar que para este nivel hay muy pocos docentes formados.
Luego, en el paso del segundo ciclo de la educación básica, es decir de la primaria al tercer ciclo (conocido como ciclo común), son muchos los que se quedan en el camino, encontrándose una cobertura del 34.96 por ciento y ya en la secundaria superior la cobertura es todavía inferior, apenas del 22.5 por ciento.
En ese momento se encontró que casi un millón de jóvenes entre los 12 y los 18 años, están excluidos del sistema educativo. Y muchos tampoco trabajan, formando la generación que en Europa se le ha llamado los “ninis” porque ni estudian ni trabajan, entonces la pregunta es ¿cuál es el futuro de estos jóvenes?
Por su lado, se produce una asimetría entre el campo y la ciudad, ya que mientras en el Distrito Central más del 30% de los jóvenes tienen acceso a la educación secundaria, menos del 10% recibe ese beneficio en el área rural.
Un dato interesante es que las mujeres están accediendo a la educación, ya que en 2006 del total de matriculados en la educación secundaria el 55% eran mujeres, pero la inequidad de género comienza a cobrar su cuota con el embarazo en adolescentes, ya que en alguna medida hace falta educación sexual. Las jovencitas que salen embarazadas deben abandonar la escuela.
Además, en el campo, sin excepción, los niños y las niñas forman parte de la masa trabajadora, de ahí que cuando recogimos los testimonios en escuelas rurales, nos encontramos como éstos se levantan de madrugada a realizar labores domésticas o en el campo para luego ir a la escuela.
Encontramos además frustración entre los jovencitos por la falta de oportunidades para realizar estudios secundarios en sus comunidades.
De acuerdo a este estudio, la equidad educativa está centrada en el acceso, pero no en los procesos y resultados y en menor medida en la adquisición y requerimiento de textos, lo cual deja mucho que desear en el sistema educativo, especialmente en la educación media superior, lo mismo sucede con el cumplimiento del calendario escolar (o los 200 días de clases), la formación continua de docentes y los resultados de la evaluación educativa.
Significa que el país tiene mucho camino por recorrer en materia educativa. Si quisiéramos ver modelos exitosos de desarrollo de una nación, en base a su sistema educativo, Finlandia es un buen ejemplo.
En ese país, el éxito se basa en la profesión docente, al ser una carrera de alto prestigio en esa sociedad, al grado que la carrera docente es un atractivo enorme para la juventud finlandesa, pero solo un 20% de los aspirantes son admitidos y todos los maestros tienen un grado universitario, pero en Honduras, este debate se sigue dando, ya que aquí el atractivo lo han constituido únicamente las conquistas logradas por medio del Estatuto del Docente.
Ojalá, es mi anhelo que en un día no tan lejano, los hondureños pudiésemos expresar como los del video lo que la educación pública ha hecho por nosotros, ya que en realidad muchos somos orgullosamente producto de la escuela y a la universidad pública, pero esta requiere que la defendamos por ser un bien y un derecho de todos.
En mi caso, que tuve la dicha de contar con maestros que realmente amaban su trabajo, podría también decir que en la escuela aprendí: “que con esfuerzo, todo es posible y que debemos tener todos las mismas oportunidades”.
Además quiero citar otros fragmentos que me parecen sumamente inspiradores, cuando alguien dijo: “aprendí que ser diferente significa ser igual”. Y en alusión a sus maestros expresan: “Gracias al de Lenguas por enseñarme a sumar versos; al de física por enseñarme a sentir la química; a la de filosofía por la lógica de la vida y al de “mate” por llegar al infinito…”.
Leonarda Andino es Máster en Comunicación y Tecnologías Educativas. Periodista independiente. leonardaandi@yahoo.com.
Enseñanzas para la vida: me gusta, y esto trata de convertirse en persona. Sergio Boisier dice que todos nacemos como seres humanos, pero no todos alcanzamos el status de persona. Benedicto XVI refiere, que hemos adoptado una actitud animalezca…
Aporto brevemente la siguiente idea: para mejorar el sistema educativo de Honduras, hace falta empezar porque todos los actores son culpables. Es cierto que los maestros históricamente versan sus demandas en lo monetario-salarial; pero también es cierto que hay otros culpables…
Me encanta su articulo, el punto de vista es muy bueno. Soy Directora del Instituto Técnico Brassavola Digbyana de Talanga, y sè que la educaciòn està en crisis, en este momento, ni nosotros mismos sabemos por donde empezar, pues no hay claridad en las òrdenes y disposiciones de nuestros jefes.Hay una incertidumbre terrible porque se supone que hay cambios en los planes de estudio.Pero no sabemos mucho todavía.
Xiomara Lizzeth Medina- Directora Instituto Técnico Brassavola Digbyana. Talanga F,M,