Blog de Leonarda

Por leonarda - 23 March, 2012

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En la línea de la muerte

Posteado por leonarda el 23 March, 2012

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Cuando ví el portón de acceso a una de las tres cuadras donde viví por varios años en la colonia Las Colinas de Tegucigalpa, no pude ocultar mi tristeza, porque si bien es una medida que da seguridad en ese pequeño espacio donde de alguna manera nos movemos, es una muestra de la gravedad del problema de violencia e  inseguridad  que tenemos en Honduras.

Llegué a Las Colinas siendo muy niña, en una época donde todos (los cipotes) de la cuadra podíamos salir en la noche a jugar rayuela, escondite, bate, pelota, y ¿qué más? lo que se nos ocurriera, sin correr peligro alguno.

Hice toda mi primaria en la escuelita El Japón de la colonia El Hogar, hasta donde íba caminando y el único inconveniente se daba en invierno ya que en esos tiempos no existía el paso  que vino a descongestionar la ciudad, pero enloqueció a los vecinos del lugar. Para aquel entonces solo había un puentecito de madera, difícil de cruzar en la época de lluviosa.

Con el tiempo  llegó el momento de ir al colegio. También a pie al IDA de la Universidad Pedagógica (hoy Centro de Investigación e Innovaciones Educativas) y luego un poco más allá, a la UNAH, y nunca corríamos peligro. Ese paso de Las Colinas hacia la Universidad Pedagógica, y que hoy se le llama el carrusel de la muerte, fue testigo mudo de nuestras andanzas de día y de noche, y que hoy no nos atrevemos a caminar a ninguna hora, por temor a la delincuencia.

Luego, hace poco diría me fui de Las Colinas, y hoy escribo, como he dicho antes, con la nostalgia que produce la partida. Pero siempre me gusta regresar, porque ahí está mi amada Iglesia del Nazareno, a donde retorno cada domingo.

Precisamente, la Iglesia ha tenido el liderazgo para mejorar la seguridad de la zona, golpeada también por la delincuencia común. Pero cuando cruzo el portón me pregunto, ¿cuánto puede afectar a la Iglesia? porque habrá gente que llegará caminando y que visita por primera vez, o que va en vehículos y que la guardia no conoce, por lo que tendrán que pasar por esas situaciones que aún cuando las entendemos nos incomodan, porque en este país, todos caemos en sospecha.

Pero esa suma de portones, altos muros, serpentinas, alarmas, etc. es lo que ha convertido a Honduras en una gran cárcel, como dice el reverendo Mario Fumero, donde los delincuentes andan libres y la gente honesta está encerrada, qué lamentable!!.

¿Y qué hacemos fuera de los portones? Todos los días tenemos que salir a trabajar, a hacer nuestros mandados, pero ya nadie sale tranquilo, si nos vamos en la mañana, no sabemos a ciencia cierta si vamos a regresar a la casa. La vida se ha vuelto demasiada incierta en Honduras, este país de alta criminalidad, que está bañado de sangre y ubicado en el primer lugar de homicidios en el mundo, donde según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, cada 74 minutos ocurre una muerte violenta, significa 19 víctimas diarias.

Precisamente hoy que agarré el diario, no reparé en el titular de cinco columnas, sino en la conmovedora fotografía que recoge el dolor de un hombre joven que fue testigo del asesinato de su esposa, cuando regresaba de dejar a sus hijas a la escuela en la Colonia Cerro Grande. Y me pregunto ¿hasta cuándo vamos a seguir siendo víctimas de esta inseguridad que se ha desbordado? ¿Quiénes serán las próximas víctimas? y no dejamos de sentir temor por los nuestros y por nosotros mismos.

¿Y cómo no sentir temor,  en un ambiente de tanta corrupción donde la misma policía se ha visto coludida con la delincuencia, donde ya no se puede confiar ni de fiscales ni de nadie. Los hondureños estamos en la indefensión, solo podemos confiar en la protección divina.

El futuro es incierto, ¿Qué harán 800 mil jóvenes que no estudian ni trabajan? (El Heraldo 19 de marzo de 2012). Pareciera que no hay luz al final del túnel, pero la clase política se apresta a conquistar los votos, de un pueblo cada vez más empobrecido, pero enmedio de todo, invito a trabajar con ahinco, a dar lo mejor de nosotros mismos, al final, la siembra siempre produce la cosecha.

2 Comentarios

  1. Maria Toledo

    Yo vivo detras de ese porton y le puedo contar que ahora los niños si pueden salir a jugar.. bajo la advertencia: !No tenes permiso de pasar del porton para fuera! ES TRISTE PERO SI LOS CIUDADANOS NO PODEMOS QUEDARNOS SENTADOS ESPERANDO QUE LOS POLITIQUEROS DE TURNO BUSQUEN SOLUCIONES…

  2. Indignado

    Yo vivo en Vill Nueva, algunas vecinas estaban coordinando el cierre de un pasillo donde asaltan a cada rato y hacer que un grupo de casas solo tuvieran un acceso donde se estaba pensando colocar un vigilante, pero sobran siempre vecinas que no tienen oficio ni beneficio y comenzaron a hacer llamadas anonimas a la persona que estaba liderando la idea amenazando de que le harian danio si lo cerraban,,,,, no se porque estas vecinas que siempre andan emproblemadas se oponen hasta la seguridad de ellas mismas…. lo que como vecino quisieramos es cerrar los accesos a delincuentes…. la Alcaldia deberia analizar los accesos a ciertas colonias para ver si en realidad son necesarios tenerlos y sobre todo los incidentes reportados que mas hacen danio que beneficiar….

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