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Por leonarda - 24 April, 2012

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Periodismo y responsabilidad social

Posteado por leonarda el 24 April, 2012

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No podría escribir sobre periodismo, sin rememorar la pasión que he sentido por el oficio.

Aunque, no es fácil mantener la llama encendida frente a un quehacer  tan demandante  y de enorme responsabilidad que recae sobre las espaldas del periodista que debe cubrir día a día acontecimientos que ha trasladar,  con veracidad al público, para que este sea capaz de tomar las mejores decisiones.

Releyendo un artículo sobre la ética periodística de Javier Darío Restrepo, encuentro que una de las características a las que más hace alusión en el periodismo es la responsabilidad social que conlleva ejercer el periodismo, en vista que el insumo más importante con el que se trabaja  es la información, la cual  debe ofrecerse con veracidad puesto que se trata de un bien  social.

La primera obligación del periodismo es la verdad, pero éste  también debe lealtad a los ciudadanos, su esencia es la disciplina de la verificación, debe mantener su independencia con respecto a aquellos de quienes informa, debe ejercer un control independiente del poder, debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario. (Bill Kobach y Tom Rosenstiel; Los Elementos del Periodismo).

Estos autores van más allá y refieren a la lealtad que se le debe al público y  aunque puede resultar confuso para un reportero novel, el periodista trabaja para el público y ese debe ser su fin último, por lo tanto debería estar prohibido que los periodistas nos deshumanicemos frente a las grandes tragedias que golpean a  la humanidad. De nada servirá ser creativos, si damos la espalda a la gente.

La búsqueda de protagonismo, tan marcada en prensa de hoy; fama y dinero fácil es como dar una puñalada trapera al público que todavía cree en lo que decimos y escribimos. El Periodista, dice  Restrepo, en su búsqueda de la verdad “debe  casarse con la austeridad”, aunque eso no significa que una vida miserable, ya que también merecemos una vida digna, no ostentosa por supuesto, pero ganada a pulso con nuestro trabajo bien hecho.

El periodista ha de ser ético, y citando a Savater indica que  “… ser ético es disponerse a vivir bien, escoger lo que conviene y tomar una actitud de humanidad ante el otro”.

Agrega que “La ética comienza cuando en nuestro universo vital aparece el otro”. Entonces ética es responder qué debo hacer con el otro. La línea de deshumanización está hecha de rechazos al otro y de todo lo que implique desconocer al otro, destruir al otro, demeritar al otro, silenciar al otro.

Precisamente  la prensa se descalifica cuando convierte su tarea informativa en negocio lucrativo, y el periodista,  en un ambiente que se ha vuelto tan corruptible como el nuestro es fácil caer tanto en las ansias de protagonismo como de buscar hacer dinero fácil, por medio de la venta de su conciencia. Algunos ya le llaman  el “sicariato periodístico”.

A esta forma de “sicariato”, se suman otros aspectos nocivos que han ido minando el periodismo hondureño, como el excesivo control de la información, donde casi no hay posibilidades de cambiar una agenda informativa impuesta y donde a partir del Golpe de Estado de 2009, estuvimos frente a una prensa totalmente parcializada a dos extremos, sin dar lugar al análisis. No se dio lugar a ese foro público para la crítica y el comentario, porque sencillamente no había espacio para el oponente, no hubo, ni hay tolerancia.

Motivan estas reflexiones, los hechos suscitados en torno a la libertad de prensa tanto a nivel nacional como internacional, en vista de que por un lado se ha pretendido ejercer un fuerte  control sobre la prensa, pero del otro lado, ésta muchas veces ha olvidado que su papel es al servicio del bien común.

La libertad de prensa es un imperativo para la democracia, al grado que cuando se atenta contra la vida de los periodistas, se está atentando contra la democracia misma.

Pero de nuevo Restrepo nos dice, la libertad de prensa no es un absoluto sino un instrumento al servicio del bien común, y agrega que no es porque en sí la información tenga algo de sagrado, sino que para que exista democracia, debe haber libertad de informar.

Ahora hagamos un autoanálisis si en realidad gozamos de libertad de prensa, de verdadera libertad de expresión, entonces podremos medir si hemos avanzado o retrocedido en la nueva y golpeada vida democrática hondureña.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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