Blog de Leonarda

Por leonarda - 10 June, 2012

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Cuando hay alcalde en el pueblo

Posteado por leonarda el 10 June, 2012

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Las dos últimas ocasiones que he tenido la oportunidad de visitar  Comayagua,  me ha dejado impresionada la belleza y lo bien conservada  que se encuentra esta importante ciudad, ubicada en la zona central de Honduras, que forma parte del patrimonio  histórico y cultural del país.

Realmente es exquisito caminar por el centro histórico Comayagua, especialmente en horas de la noche, cuando la gente sale sin preocupaciones a sentarse al parque bien sea  a platicar, tomar algo, en un ambiente sano, limpio, con música ambiental. Nada que envidiar a otras ciudades extranjeras.

No solo se trata de vender la imagen del reloj más viejo de América, que se encuentra en la Catedral de Comayagua, por cierto también una exquisita joya arquitectónica, como muchas otras que hay en la ciudad y que por medio del  Programa Comayagua Colonial, el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), la Agencia de Cooperación Española y luego la Alcaldía Municipal, llevaron a cabo este proyecto desde el año 1996, con resultados más que visibles, en  la infraestructura de la ciudad.

Se trata, como indicaba de conservar toda la riqueza de la que fue capital de Honduras, anclada en un fértil  valle, y con un enorme potencial de desarrollo. Lo que demuestra esto es que cuando hay personas visionarias dirigiendo instituciones nuestras ciudades y pueblos pueden llegar a trascender a lo grande.

En una de las ocasiones que estuve en Comayagua, cuando abordamos un taxi de la ciudad, el conductor nos contó en pocos minutos, lo satisfechos que los comayagüenses están con su alcalde el Señor Carlos Miranda, quien ha estado por cuatro períodos consecutivos en el cargo.

El taxista comentó que Carlos Miranda no necesita hacer proselitismo, porque sencillamente la gente ya sabe que va a votar por él.

Ojalá tuviéramos unos cuantos alcaldes y funcionarios de esa calidad en el país, y seguro que hay, tal vez no los conocemos porque hacen su trabajo apartados de las cámaras fotográficas y de televisión.

No conozco al alcalde Miranda, ni es mi costumbre adular a nadie, pero como lo menciona el dicho, “al César lo que es del César†y creo que la gente que hace las cosas bien, merecen ser reconocidas.

Vivo en Tegucigalpa desde que era niña y siento pena por esta ciudad que ha sido tan generosa. Duele el desorden de toda índole, la suciedad, los terribles baches en sus calles, el infierno vial.

Tegucigalpa también tiene su centro histórico, muy bonito, pero no lo podemos apreciar, porque no ha habido alcalde en el pueblo.

Aquí es terrible conducir, porque no hay programas que nos lleven a respetar a los peatones y a los otros conductores, nadie respeta lo que se llaman pasos de cebras, que son para los peatones.

Se hace una actividad ya sea en la calle o en un centro público y la zona queda convertida en basurero. Es tanta la mala educación que hay en la ciudad que da pena.

El actual alcalde quiere dirigir el país, pero no ha sabido transformar la ciudad ¿y acaso no nos hemos dado cuenta que Tegucigalpa es prácticamente una ciudad colapsada? Faltan servicios básicos, los sistemas  de salud y educación son insuficientes, no hay agua para todos. La capital sigue siendo el principal atractivo para migrar, por eso tenemos enormes cinturones de miseria.

Soy oriunda de una pequeña aldea de Gϋinope, Las Pacayas. En tiempos de la colonia estos lugares tuvieron mayor desarrollo, pero se fueron estancando y también quedaron en el abandono.

Tal vez a Gϋinope  solo se le conozca por su tradicional vino de naranja y el festival que cada año ahí se celebra. Pero este pueblo también tiene su historia digna de ser contada, rescatada y que debe ser preservada por las generaciones.

En el cementerio de Gϋinope  descansan los restos del único prócer independentista enterrado en Honduras, el Padre Francisco Antonio Márquez, quien llevó a ese lugar el cultivo de los cítricos como la naranja y  el membrillo, este último para tristeza nuestra, prácticamente fue extinguido.

No hemos tenido autoridades visionarias, por lo tanto el valor histórico y patrimonial que tenemos en estos lugares, se han ido perdiendo, y no vemos un pueblo en mejores condiciones, con visión hacia el futuro, orgulloso de su historia.

 

 

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